Quien visita un centro espírita por primera vez suele observar el salón de pases y preguntarse con naturalidad: ¿de qué se trata este momento? ¿Qué ocurre durante la imposición de manos? ¿Se requiere profesar una creencia específica para recibirlo?
El pase espírita es una de las prácticas más entrañables y habituales en las instituciones espíritas. Lejos de constituir un rito misterioso o milagrero, se trata de una transmisión solidaria de energías biofísicas y espirituales saludables, actuando a modo de bálsamo reconfortante para quienes se hallan física, mental o anímicamente agotados.
En los recorridos de Mundo a Passeio por las poblaciones de memoria fraterna en Minas Gerais y Bahía, visitamos casas históricas donde este servicio se brinda con calidez y respeto hacia personas de cualquier procedencia.
¿Qué es el pase y cuál es su mecánica?
En esencia, el pase es una oración activa. Inspirado en el testimonio evangélico de Jesús, quien extendía sus manos con misericordia para aliviar el dolor de los que acudían a su encuentro, el pase conjuga la buena voluntad del pasista con el concurso amoroso de benefactores espirituales para restablecer las fuerzas del asistido.
El servicio se apoya en premisas éticas fundamentales:
- Imposición de manos sin contacto físico: Quien aplica el pase coloca sus manos a una distancia prudente sobre la cabeza del receptor, sin tocamientos corporales, masajes ni ademanes efectistas. Se preserva una postura de absoluto recogimiento y sosiego.
- Gratuidad irrestricta: Fiel a la consigna evangélica de "dar de gracia lo que de gracia se recibió", el pase jamás se cobra, no se condiciona a donaciones ni se comercializa bajo ningún concepto.
- Acceso universal: No se exige pertenecer a la doctrina para recibirlo. Cualquier persona en búsqueda de paz y alivio moral es acogida con idéntica fraternidad, independientemente de sus convicciones religiosas.
Cómo predisponerse para recibir el pase
La receptividad íntima de quien asiste resulta clave para que los fluidos benéficos actúen de modo óptimo en el organismo físico y espiritual:
- Serenar el pensamiento: Previo a ingresar al salón, conviene participar con atención de la lectura reflexiva del Evangelio, apartando las preocupaciones urgentes de la vida cotidiana.
- Actitud confiada y oración silenciosa: Conviene tomar asiento con naturalidad, cerrar suavemente los ojos y elevar una plegaria sincera desde el corazón, sintonizando con la paz de Dios.
- Ausencia de fórmulas rígidas: No es preciso adoptar posturas forzadas ni esperar sensaciones desmedidas. El beneficio se experimenta comúnmente como un apacible alivio, liviandad en los hombros y renovada serenidad.
El agua magnetizada
Frecuentemente, al concluir la atención, los asistentes disponen de vasos de agua fluidificada o magnetizada. Se trata de agua pura sobre la cual, durante las plegarias de la reunión, se solicita la deposición de elementos reconfortantes para el equilibrio orgánico.
Respeto y tranquilidad en el camino
Presenciar el ejercicio de una solidaridad desinteresada conmueve y renueva la confianza en los valores humanos. En nuestras caravanas, Mundo a Passeio acompaña a cada viajero con delicadeza para que viva su búsqueda personal con plenitud.
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Fuentes y referencias
- KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums (1861), capítulos dedicados a los fluidos y la acción curativa.
- Federación Espírita Brasileña (FEB): manuales de Orientación al Centro Espírita y servicio de asistencia espiritual.
- Registros operativos y diarios de campo de las caravanas fraternas de Mundo a Passeio por Minas Gerais y Bahía.
