Es habitual escuchar a personas fatigadas por las tensiones urbanas suspirar por el deseo de retirarse a una cabaña solitaria o a una isla desierta. No obstante, al examinar la Ley de Sociedad en El Libro de los Espíritus, Allan Kardec demuestra con agudo discernimiento moral que la vida comunitaria no es una contingencia fortuita, sino una necesidad primordial de la propia naturaleza humana.

Para la doctrina espírita, ningún ser reúne en sí mismo la totalidad de los talentos: es en la relación cotidiana con los semejantes, en el intercambio de saberes y en el ejercicio mutuo de la paciencia donde el espíritu aprende a amar, madura y se autorrealiza.

El aislamiento egoísta ante la ley moral

Kardec inquiere si el aislamiento radical reviste mérito ante Dios. La respuesta de las fuentes espirituales es clarificadora: el aislamiento motivado por la pretensión egoísta de esquivar las dificultades del mundo carece de virtud.

Al distanciarse de la comunidad para evitar los roces cotidianos, el individuo paraliza sus capacidades, deja de aliviar a quienes sufren y huye del escenario fundamental para el pulido de su propio carácter. El único retiro admisible es aquel transitorio, consagrado a la oración, la reflexión o la recuperación de fuerzas antes de reincorporarse al servicio fraterno.

La convivencia social y el florecimiento del afecto

La vida en sociedad constituye la condición esencial para el avance de las civilizaciones. Mediante la articulación colectiva de esfuerzos la ciencia halla remedios, la educación ilustra a los pueblos y la solidaridad levanta escuelas, sanatorios e instituciones benéficas.

Asimismo, es en el vínculo social donde germinan los sentimientos más nobles del alma: la amistad leal, la empatía ante la diferencia, la generosidad y el gozo ante el bienestar del prójimo. Vivir rodeado de personas queridas conforma uno de los mayores protectores de la salud emocional y la longevidad.

El valor del encuentro en los viajes de Mundo a Passeio

En Mundo a Passeio constatamos este principio en cada jornada de ruta. Muchas personas abordan nuestras unidades viajando solas por primera vez y, al cabo de pocos días, encuentran compañeros de caminata, confidentes amenos y amistades que perduran a través de los años. Compartir vivencias en grupo es un bálsamo reconfortante contra la soledad.

Lo invitamos a sumarse a nuestra gran familia de viajeros. Conozca nuestros programas en expedicoes o háganos llegar su mensaje por WhatsApp.

Fuentes y referencias